La portavoz de la Aemet sostiene que el Sur de España es la zona más vulnerable al cambio climático del continente europeo

Ana Casals afirma en las Jornadas de otoño de la Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno que los agricultores son los primeros que se adaptan al cambio climático porque sufren su evolución y expresa que diciembre y enero serán más calurosos de lo normal

La meteoróloga destaca que en el último siglo la temperatura ha subido entre 0,1 y 0,2 grados centígrados por decenio y resalta que el periodo comprendido entre 2003 y 2012 ha sido el más caluroso

La meteoróloga y portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología y coordinadora de la Información Meteorológica y Climatológica, Ana Casals, ha destacado que el cambio climático es un problema urgente y global que nos afecta a todos y que se aprecia especialmente en el sur de España, la zona más “vulnerable” de toda Europa, según Casals. La meteoróloga ha señalado que los agricultores y ganaderos son los que mejor se adaptan a este tipo de alteraciones porque sufren esta evolución y ha explicado que aunque son los gobiernos los que tienen que tomar medidas para frenar las emisiones de CO2, es la sociedad la que debe tomar conciencia ahorrando energía y apostando por prácticas como el reciclaje.
Ana Casals, cuya ponencia se ha desarrollado esta mañana en el marco de las Jornadas de Otoño de la Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno, ha señalado que la sequía actual no se puede achacar al cambio climático y ha avanzado que lo que sí se prevé es que suban las temperaturas en los inviernos. De hecho, ha asegurado que diciembre y enero serán más calurosos de lo habitual. Con respecto a Córdoba se nota una tendencia al aumento de las temperaturas en verano, una creciente incidencia de las denominadas noches tropicales y un descenso de precipitaciones, aunque “cuando llueva será de forma más intensa”. Casals ha expresado que 2017 ha sido un año de records en este sentido porque ha habido más noches calurosas que nunca y “hemos soportado cinco olas de calor”.
Debido a las emisiones de CO2 se produce el denominado efecto invernadero y ello supone importantes alteraciones en el nivel del mar, que ha subido 0,19 metros en el último siglo; cambios en las corrientes marinas, inundaciones, bajada del nivel de los glaciares, sequías, pérdida de biodiversidad y transmisión de enfermedades por insectos, entre otras consecuencias, según la meteoróloga. “Habrá zonas del mundo donde no se podrá vivir y ello conllevará importantes desplazamientos de población”, ha expresado Casals.