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Turismo de trincheras en Los Pedroches, las rutas de la Guerra Civil

El proyecto ‘Rutas de la Guerra Civil en Los Pedroches’ está señalizando seis itinerarios donde se conservan las edificaciones creadas por ambos bandos en el campo de batalla

Las trincheras y el resto de la arquitectura bélica que dejó la Guerra Civil en la comarca cordobesa del Valle de los Pedroches se está tratando como un elemento de atracción turística y de recuperación histórica y patrimonial.

Así lo expone Pedro López Bravo, uno de los responsables del proyecto ‘Rutas de la Guerra Civil en Los Pedroches‘, que está señalizando seis itinerarios donde se conservan las edificaciones creadas por ambos bandos en el campo de batalla, y la musealización de los dos refugios antiaéreos que quedan en la zona.

La iniciativa incluye una publicación que recoge la descripción de las rutas (Loma de Buenavista, Cerro del Castillejo del Viñón, Pedroche, Loma del Sordo, Río Zújar y Cerro del Cohete), junto a los refugios, los de El Viso y Villanueva de Córdoba, una referencia al conflicto bélico en Los Pedroches con su contextualización y una explicación con la arquitectura defensiva.

Se trata, en conjunto, de 24,3 kilómetros de trazado que «tiene un hilo conductor, desde la primera hasta la última cuenta cómo se desarrolló el conflicto en Los Pedroches», explica a Efe Pedro López Bravo.

Para este impulsor de la idea, «una de las mayores pretensiones que tenemos es contextualizar los restos pero, sobre todo, conservar y preservar la historia».

La existencia de una gran cantidad de estructuras bélicas en la zona es consecuencia de la estabilización de los frentes que se dio entre 1937 y el 27 de marzo de 1939, cuando la comarca cayó en manos de los rebeldes, después de «un toma y daca» en los primeros compases de la contienda.

Desde 2017, la empresa de turismo activo de Pedro López y su padre, ambos biólogos y este último también docente, ha promocionado el conocimiento de la arquitectura bélica de la comarca con la cooperación de Manuel Vacas, historiador y profesor del IES Antonio María Calero, de Pozoblanco.

Ahora, la Mancomunidad de Municipios de los Pedroches ha financiado la publicación y la señalización de las seis rutas, que se encuentra en fase de ejecución.

«Pensamos que para que la gente las pudiese hacer de manera independiente, sin necesidad de guía, hacer un pequeño folleto para explicar y contextualizar los restos, porque la historia no es sólo ver piedras, sino ponerle nombre a lo que estamos viendo delante», comenta.

Las construcciones que se pueden visitar en las seis rutas se encuentran en terrenos públicos, pero «tenemos mucha información» sobre otros vestigios que no se puede reflejar porque están en lugares privados», precisa López. Dos de ellos son visibles en la Ruta del Zújar, un refugio antiaéreo y un búnker, pero hay muchos más a los que no se puede acceder y, hoy por hoy, adoptar ninguna medida para protegerlos.

Con el proyecto de las rutas «queríamos hacer algo diferente para testear, proteger y conservar el patrimonio», debido a que «muchas veces no se preservan muchas cosas por desconocimiento y al dar a conocer estas cosas se les presta una atención, se les da un cariño especial y se conservan».

El presidente de la Mancomunidad de Municipio de Los Pedroches y alcalde de Pedroche, Santiago Ruiz (PSOE), señaló a Efe que se trata de conservar los vestigios de la arquitectura bélica y «ponerlos en valor para que se conozcan».

La concienciación sobre el valor de este patrimonio es el mejor instrumento, en su opinión, para su conservación. «Concienciar a la gente para proteger», dijo, aunque no descartó que puede recurrirse a catalogar los restos que están en propiedad privada para intentar articular alguna figura de protección legal sobre ellos.

En todo caso, Ruiz apostó por alcanzar acuerdos con los propietarios para organizar visitas guiadas a las estructuras bélicas que hoy no son accesibles.

Una de las aportaciones del trabajo que se desarrolla es la diferencia de la tipología de las trincheras republicanas y las franquistas.

De este modo, Pedro López concreta que «los franquistas no querían trincheras largas para evitar que la entrada de una bomba o el tiroteo desde un avión las hiciera más vulnerables y se centran más en hacer unos refugios o puestos dentro de las trincheras y, a partir de ahí, hacer unas ramificaciones y unos puestos de tiradores superreforzados».

En el texto de la guía se es tajante al afirmar que «la trinchera es un elemento que permite distinguir perfectamente quién las construyó». Frente al diseño franquista, las republicanas disponen de un acceso y una línea perpendicular que se orienta al frente, en contra del carácter defensivo que le daba el otro bando.

En todo caso, la diferencia también está en la pericia de ambos combatientes, ya que, en opinión de Pedro López Bravo, «las construcciones franquistas son más elaboradas porque tenían muchos más medios y capacidad militar»