Ir a la barra de herramientas

El Ayuntamiento de Añora reparte cincuenta cruces de madera para mantener viva la tradición del arranque de mayo

Así se las ingenian en Añora para celebrar la fiesta de la Cruz  los vecinos contribuyen celebrándola desde el balcón

«LA magia de la cruz nunca se apaga», eso era lo que se podía leer en una de las cruces que desde ayer se pueden ver en Añora. Este año no hubo calles abarrotadas de gente, ni actuaciones en la plaza de España, ni la hoja de ruta para no perderse ninguna de las cruces exteriores ni interiores vestidas y diseñadas por las cruceras. Este año, esas manos se han dedicado a fabricar mascarillas para combatir el coronavirus, aunque no han renunciado a dejar su impronta en otras cruces. Porque la Fiesta de la Cruz es este año muy diferente, pero el Ayuntamiento y los vecinos se han unido para mantener esa magia viva.

Eso no fue óbice para que en el día grande, el sábado, las cruces estuvieran muy presentes en muchas de las viviendas de Añora. Casi medio centenar de cruces de madera fueron repartidas por el Consistorio y quien no optó por esta modalidad decidió hacer las suyas propias: lo importante era mantener viva la tradición. Las cruces de granito fueron adornadas con flores naturales, alternándose las vecinas para ir a colocarlas, y para las de los balcones quedaron los elementos más singulares de estas creaciones porque el coronavirus ya obliga a demasiadas renuncias.

El ambiente festivo

La mañana estuvo reservada para los preparativos y ya por el mediodía algunas calles dejaron entrever el ambiente festivo. Fue el caso de la calle Virgen, donde los vecinos salieron a las puertas de sus casas y a los balcones para «convivir» en la medida de lo posible. «Hay muy buen rollo y bueno, estamos adaptando esta fiesta», explicaba una vecina que como tantas otras se quejaba de «la velá perdida». Porque a pesar del esfuerzo, de la alegría de haberse unido para seguir manteniendo la tradición a pesar del coronavirus, ayer en Añora también se podía sentir la tristeza de haber tenido que dejar en el camino un día muy especial para los noriegos.

«Qué pena, es complicado ver que no se puede celebrar la fiesta», apuntaba otra vecina que detallaba que «otras cosas que se han suspendido, como la Semana Santa, pues se suspende si hace mal tiempo, pero es que la cruces no porque poníamos las carpas. Da mucha pena, es una fiesta muy importante para Añora». Lo decía mientras miraba la cruz de San Martín, que este año luce flores naturales, pero no puede ser admirada en su esplendor bajo la atenta mirada de las cruceras que esperan el veredicto de los visitantes. Los lamentos también llegaban ante el magnífico día que se instauró ayer en Los Pedroches, una jornada que hubiera permitido una velá intensa, sin tener que hacer frente a las bajas temperaturas, y donde el municipio se hubiera reivindicado otra vez como punto del turismo rural. Pero eso será otro año