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El camino de vuelta de noche de la Virgen de Luna

Sobre las 05:00, de la mañana la patrona de Pozoblanco ha partido de la parroquia de Santa Catalina hacia el santuario de Las Jaras, dejando estampas nunca vistas en la madrugada

FUENTE :ROSA G. OPERADOR EL DIA DE CORDOBA

Pozoblanco amaneció huérfano este domingo. Huérfano de su madre y patrona, la Virgen de Luna, que partía en la madrugada hacia su santuario sobre una carreta tirada por dos mulas y con la fiel compañía de diez hermanos de la Cofradía de la Virgen de Luna. Una noche de desvelo para la cofradía que debía cumplir dos misiones: devolver a la patrona a su santuario el Domingo de Pentecostés, como manda la tradición, y evitar aglomeraciones en la partida de la imagen. Un hecho histórico provocado por la pandemia del coronavirus, el que la despedida de la patrona fuera de madrugada y con apenas una veintena de fieles a su alrededor. Un acontecimiento que quedará registrado en la memoria de la cofradía, que ha sabido guardar el secreto de la hora de salida para cumplir con las recomendaciones sanitarias.

Hacia las 04:30, las dos mulas que tirarían de la carreta llegaron a las puertas de Santa Catalina, mientras minuto a minuto iban llegando los diez hermanos que tenían la tarea encomendada de acompañar y custodiar a la patrona en el camino de regreso a La Jara. Ataviados todos con una camisa blanca y con la única insignia de la escarapela de la Virgen de Luna en su pecho, con la llegada del capitán, Juan García, ya se intuía que la apertura de las puertas sería inminente. MÁS INFORMACIÓN

Romería de la Virgen de Luna de Villanueva de Córdoba.
Romería de la Virgen de Luna de Villanueva de Córdoba. / SÁNCHEZ RUIZ

A las 05:00, la Virgen de Luna salía de la parroquia de Santa Catalina por la puerta del Santísimo, sobre una carreta que en otros años habría llevado el Simpecado de la Hermandad del Rocío de Córdoba, empujada por los diez hermanos cofrades, que la engancharon a la mula que soportaría el peso de la imagen de la patrona para su salida en la noche. Con el tintineo de los cascabeles de la mula, el sonido de los cascos en el empedrado de granito y el continuo susurro del encargado de dirigir a la mula para que fuera confiada, la breve comitiva enfiló las calles de Pozoblanco para dirigirse hasta el arroyo Hondo. Antes, en la Cruz de los Lagartos, se le rezó la Salve, mientras que los cofrades se animaban para que fuera un camino alegre, como se merecía la patrona.

La Virgen de Luna, este domingo con la primera luz de la mañana.
La Virgen de Luna, este domingo con la primera luz de la mañana. / SÁNCHEZ RUIZ

Al paso de la imagen por las calles, algunas persianas se abrieron para, desde el balcón, despedir a la patrona, en muchos de ellos se lucían las balconeras con su imagen, porque, aunque íntima, la despedida ha sido sentida por todo Pozoblanco. Y a la llegada al arroyo Hondo, apenas unas 15 personas se atrevieron a despedirla, manteniendo las distancias de seguridad.

Escoltada por dos patrullas de la Guardia Civil y la Policía Local, la Virgen de Luna enfilaba el camino hacia su santuario, acompañada por los hermanos elegidos y el alcalde de Pozoblanco, Santiago Cabello, que quiso hacer el camino a pie. No se hicieron las paradas habituales para la retirada del bastón de alcaldesa perpetua y las llaves de los sagrarios de Santa Catalina y San Miguel, ya que fue en la misa de despedida, en la noche del sábado, cuando se celebraron estos rituales.

El recorrido por la dehesa hasta el santuario de La Jara fue tranquilo y se realizó en tres horas los 11 kilómetros que lo separan de Pozoblanco, con varias paradas para que las mulas que tiraban descansaran y porque el ritmo que marcaban las bestias era difícil de seguir. Pero el capitán, Juan García, se mostraba satisfecho tanto de la salida como del camino, porque se pretendía que “fuera llevada dignamente y que se viera bonita, a la vez que se evitaban aglomeraciones de gente. Ha sido justo como habíamos pensado que fuera. Sabemos que ha sido difícil para el resto de los hermanos no poder acompañarla, y también para la gente de Pozoblanco, pero este año ha tenido que ser de esta manera y agradezco que se haya respetado el no acudir para evitar más afluencia de la permitida”.

A pesar de haberse jugado al despiste, sobre la hora de salida de la Virgen de Luna, algunos fieles hicieron el camino a la inversa, desde el Santuario hacia el encuentro de la patrona en el camino, para poder acompañarla, con una distancia prudencial en la última parte del recorrido.

La Virgen de Luna llegaba a las 08:00 a La Jara, donde la esperaban el párroco, José María González, y el mayordomo, Isaías Plazuelo, quienes estuvieron acompañados por una representación de hermanos cofrades de Villanueva de Córdoba, entre ellos su presidente, Pedro Cañuelo.

“Misión cumplida” fueron las palabras del capitán a la llegada a la ermita de la Virgen de Luna, siguiendo la tradición, aunque haya habido que dejarse atrás el ritual de siglos pasados como recordaba su capitán. No hubo salvas, ni descargas de escopeta, ni revoloteo de la bandera, ni tambor que anunciase el paso de la patrona por las calles de Pozoblanco. Pero se cumplió el cometido de devolver a la imagen a su ermita el día acordado, para que mañana, el pueblo de Villanueva de Córdoba pueda llevarla a la Parroquia de San Miguel, donde pasará cuatro meses, hasta que en octubre vuelva a La Jara.

Detalles, anécdotas y arreglos para una romería sin fiesta

Durante estas semanas, las cofradías de la Virgen de Luna de Pozoblanco y Villanueva han tenido que adaptarse a las normas sanitarias impuestas por la pandemia mundial del coronavirus. Lo que podría haber sido un desvelo, ambas cofradías lo han solucionado manteniendo siempre el objetivo de llevar dignamente a la patrona en sendos recorridos. Si Pozoblanco ha optado por una carreta rociera, Villanueva de Córdoba ha rescatado un palio con más de 100 años de antigüedad que no se usaba desde antes de la Guerra Civil, y adaptándolo sobre un carro que ofrezca seguridad en el camino. Ambas han optado por tirar sendos carros con mulas. Las de Pozoblanco han cumplido con su cometido, tanto Muli, campeona de los concursos de arrastre que se celebran en la comarca, como Luna, la mula de la plaza de toros a la que se ha bautizado durante el camino.

Pozoblanco ha optado por la discreción a la hora de la partida de la imagen, mientras que Villanueva de Córdoba, que en esta ocasión no puede celebrar su romería grande como se merece, recibirá a la patrona con una descarga de fuegos artificiales a la entrada a San Miguel, sobre las 08:00. La salida del santuario también está prevista durante la madrugada.

El capitán de la Cofradía de la Virgen de Luna, Juan García, recordaba que en otras ocasiones la imagen había sido llevada en camiones, una vez durante la Guerra Civil, y también en la oscuridad de la noche, y en otro momento, por la crecida de los arroyos que impedía el paso de la imagen con porteadores. Habrá que sumar este traslado de la virgen a ese historial de ruptura con la tradición por fuerzas mayores, pero el crespón negro que lucía la Virgen de Luna recordaba que son muchas las vidas que se han quedado en el camino y por las que se debía respetar las normas que han hecho de esta llevada una ocasión singular.