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Dos Torres ‘abre puertas’ en el mundo rural al colectivo Lgtbi+ con unas jornadas telemáticas pioneras

La localidad de Dos Torres ha querido este año dar un paso más y superar el gesto simbólico de colgar la bandera arcoíris en la fachada del Ayuntamiento para celebrar el Día Internacional del Orgullo Lgtbi+, que se conmemora este fin de semana. El Consistorio ha organizado unas jornadas telemáticas que procuran dar visibilidad a este colectivo en el mundo rural porque, como dice el alcalde, Manuel Torres (PP), «todavía queda mucho por hacer». «El objetivo es que los integrantes de este colectivo puedan normalizar su día a día en todos los ámbitos, incluidos los municipios más pequeños», resume el alcalde. 

Los ideólogos han sido los concejales de Igualdad, Virginia López, y de Festejos, Promoción y Comunicación, Carlos Moreno. Las jornadas telemáticas arrancaron el viernes con la intervención del activista de la Fundación Arcoíris Javier Salvariego, que abordó la conceptualización de la diversidad de género y, a continuación, un debate abordó qué significa «ser Lgtbi+ en el mundo rural contra el medio urbano».

Este sábado, la psicóloga del centro Psique Mónica Jurado abordará la educación afectivo-sexual. Y mañana domingo, por último, el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Córdoba Octavio Salazar abordará la evolución del colectivo en los últimos años, mientras que la Asociación Brave, con alumnas del instituto de Educación Secundaria San Roque, del propio municipio, dará su visión de la causa. 

⁣»Aún queda mucho por hacer para que las personas Lgtbi+ puedan vivir sin miedo a la discriminación», reflexiona Carlos Moreno, que podría personificar lo que significa ser gay en una sociedad del tamaño de Dos Torres, de 2.400 habitantes. «Me fui del pueblo a estudiar, y me fui huyendo. Quería realizarme», recuerda el concejal, que en 2009 dio el paso de unir lo que define como «sus dos vidas». «Te enfrentas a miedos, a cuchicheos. Cuando te llaman maricón, es mucho más que algo subjetivo», reflexiona el edil popular que, sin considerarse activista, confía en que esta iniciativa pionera pueda servir para «abrir puertas» a quienes lo siguen pasando mal.

Y gran parte de la dificultad reside en que el problema trasciende el ámbito personal y se instala también en la familia, a quien de alguna manera también hay que «educar», reflexiona. Por fortuna, la gente joven, las nuevas generaciones, lo tienen «mucho más asumido». Y proyectos como el de Dos Torres, que años atrás ya se significó, por ejemplo, pintando con la bandera arcoíris la típica alfombra de sal de San Roque, ayudan a mejorar la situación